Usabilidad Web: 10 errores que pueden estar afectando tu página

por | Ago 24, 2026 | Consejos, Desarrollo web

Puedes tener un diseño chulo, buenos contenidos e incluso conseguir un volumen interesante de visitas. Pero si los usuarios no encuentran lo que buscan, no entienden cómo navegar o tienen dificultades para completar una acción, hay un problema de usabilidad web.

La usabilidad determina, en gran medida, lo fácil e intuitivo que resulta utilizar una página. Una web usable permite que una persona pueda orientarse, encontrar información, rellenar un formulario, realizar una compra o ponerse en contacto con una empresa sin tener que pensar demasiado en cómo hacerlo.

Además, mejorar la experiencia de navegación también encaja con las recomendaciones de Google. Sus sistemas buscan favorecer páginas que ofrezcan una buena experiencia general y Google recomienda valorar aspectos como el rendimiento, la adaptación a dispositivos móviles o la facilidad para acceder al contenido principal.

Entonces, ¿cómo saber si tu página está poniendo obstáculos a los usuarios? Repasamos 10 errores de usabilidad web muy habituales y qué puedes hacer para solucionarlos.

Problemas habituales de diseño web sin UX

1. Tener una navegación complicada

Uno de los primeros síntomas de una mala usabilidad es que el usuario no sepa dónde hacer clic.

Menús demasiado extensos, categorías poco claras, páginas importantes escondidas o estructuras con demasiados niveles obligan al visitante a invertir más tiempo del necesario para encontrar información.

Imagina una tienda online de material deportivo. Si para llegar a unas zapatillas de running el usuario tiene que recorrer Productos > Deportes > Exterior > Running > Material > Calzado, probablemente la estructura pueda simplificarse.

Una navegación eficaz debería utilizar nombres fácilmente reconocibles y facilitar el acceso a las secciones principales en pocos pasos.

Un buen diseño de usabilidad web no busca demostrar lo compleja que puede ser una página, sino hacer que esa complejidad resulte invisible para quien la utiliza.

2. Ignorar la velocidad de carga

Cada interacción innecesariamente lenta genera fricción (Si tu no tienes paciencia, imagínate tus potenciales clientes). Una página que tarda en mostrar sus elementos, imágenes demasiado pesadas o botones que reaccionan con retraso pueden hacer que una experiencia aparentemente sencilla resulte desesperante.

Por ejemplo, piensa en un usuario que está intentando reservar una cita desde el móvil. Pulsa sobre “Continuar”, pero durante varios segundos no sucede nada. Puede pensar que el botón no funciona, volver a pulsarlo o directamente abandonar el proceso.

Google incluye las Core Web Vitals entre las señales relacionadas con la experiencia de página y recomienda utilizarlas para detectar problemas de rendimiento que afecten a los usuarios. Eso sí, también aclara que conseguir una puntuación perfecta no garantiza mejores posiciones: la experiencia debe evaluarse de forma global.

Optimizar imágenes, revisar scripts innecesarios y analizar el rendimiento de las páginas más importantes son algunos de los primeros pasos para reducir estas fricciones.

3. Diseñar pensando solo en ordenador

Una página puede funcionar perfectamente en una pantalla grande y resultar incómoda desde un smartphone.

Textos demasiado pequeños, botones difíciles de pulsar, elementos que se salen de la pantalla o formularios imposibles de completar son problemas habituales cuando el diseño móvil se trata como algo secundario.

La adaptación no consiste simplemente en conseguir que “todo quepa” en una pantalla pequeña. Hay que preguntarse qué necesita realmente el usuario móvil y facilitarle esas acciones. Por ejemplo, el teléfono de contacto puede convertirse en un botón para llamar directamente o un formulario puede reducir campos para facilitar su cumplimentación.

Google también recomienda comprobar que el contenido se visualice correctamente en dispositivos móviles como parte de una buena experiencia de página.

4. Utilizar llamadas a la acción poco claras

“Ver más”, “Continuar”, “Enviar”…. Son botones habituales, pero no siempre explican qué ocurrirá después de hacer clic. Las llamadas a la acción deberían ayudar al usuario a tomar decisiones.

En determinadas páginas puede resultar mucho más claro utilizar:

  • “Solicitar presupuesto” en lugar de “Enviar”.
  • “Descargar la guía” en lugar de “Continuar”.
  • “Reservar una cita” en lugar de “Más información”.

También es importante evitar páginas en las que compiten demasiadas llamadas a la acción al mismo tiempo. Si todo está destacado, nada destaca realmente.

Antes de diseñar una página conviene definir cuál es la acción principal que queremos que realice el usuario y construir la jerarquía visual alrededor de ella.

5. Presentar el contenido sin una jerarquía clara

La mayoría de usuarios no lee una página web palabra por palabra desde el principio.

Primero observa titulares, subtítulos, destacados, imágenes y otros elementos para decidir qué información merece su atención.

Por eso, un bloque enorme de texto sin estructura dificulta encontrar respuestas incluso cuando la información está disponible. La solución pasa por utilizar títulos descriptivos, párrafos de una extensión razonable, destacados cuando sean útiles y suficiente espacio visual entre contenidos.

Google también recomienda estructurar el contenido mediante títulos y secciones que ayuden a los usuarios a desplazarse por las páginas y encontrar fácilmente la información que necesitan.

La jerarquía no solo hace una página más agradable visualmente: ayuda a comprenderla.

6. Pedir demasiada información en los formularios

Cada campo añadido a un formulario supone un pequeño esfuerzo adicional: Nombre, apellidos, teléfono, correo electrónico, empresa, puesto, dirección, localidad, provincia, código postal… (A veces, nos pasamos)

¿Realmente necesitas todos esos datos para responder a una solicitud de información? Si una persona simplemente quiere pedir presupuesto, probablemente sea suficiente solicitar los datos necesarios para poder contactar con ella y conocer brevemente qué necesita.

La cuestión es sencilla: cada dato solicitado debería tener una razón para estar ahí.

También conviene indicar claramente qué campos son obligatorios y mostrar mensajes de error específicos. “El formato del correo electrónico no es válido” ayuda mucho más que un genérico “Ha ocurrido un error”.

7. No ofrecer feedback después de una acción

Los usuarios necesitan saber qué está ocurriendo. Si alguien pulsa un botón y la página no muestra ninguna respuesta, aparece inmediatamente la duda: ¿ha funcionado?, ¿tengo que volver a pulsar?, ¿se estará cargando?

El feedback puede ser:

  • “Formulario enviado correctamente”.
  • “Producto añadido al carrito”.
  • “Guardando cambios…”.
  • “Contraseña incorrecta”.

También debería existir feedback visual en botones, procesos de carga o acciones que necesitan unos segundos para completarse. Una interfaz que comunica lo que está sucediendo genera más confianza y reduce errores.

8. Olvidar la usabilidad y accesibilidad web

Usabilidad y accesibilidad web están estrechamente relacionadas, aunque no significan exactamente lo mismo.

La usabilidad busca que una interfaz resulte sencilla y eficaz. La accesibilidad busca que las personas, incluidas aquellas con discapacidades, puedan acceder y utilizar los contenidos y funcionalidades.

Una web puede presentar problemas cuando, por ejemplo, utiliza textos con poco contraste, depende exclusivamente del color para comunicar información, incluye imágenes relevantes sin texto alternativo o no permite navegar correctamente utilizando el teclado.

Las pautas WCAG desarrolladas por el W3C constituyen el estándar internacional de referencia para hacer que los contenidos web sean más accesibles para personas con discapacidad.

Además, muchas mejoras de accesibilidad terminan beneficiando a todo tipo de usuarios. Un texto claramente estructurado, botones comprensibles o formularios correctamente identificados facilitan la navegación independientemente de las capacidades de cada persona.

9. Diseñar basándose únicamente en preferencias internas

“Ponemos este botón aquí porque siempre lo hemos hecho así”.

“El menú tiene que ser de esta manera porque nos gusta más”.

“Esta información es importante para nosotros, así que debería aparecer primero”.

Uno de los mayores errores consiste en diseñar una página desde la perspectiva de la propia empresa y olvidar cómo piensa el usuario. La estructura interna de una organización no siempre coincide con el modelo mental de sus clientes. Una empresa puede dividir sus servicios por departamentos, mientras que sus potenciales clientes los buscan según problemas que necesitan resolver.

Para tomar mejores decisiones es necesario analizar datos reales: comportamiento de navegación, búsquedas internas, mapas de interacción, conversiones, entrevistas, pruebas con usuarios o consultas recibidas por atención al cliente.

El objetivo es sustituir el “creemos que…” por información que permita comprender mejor cómo utilizan las personas la página.

10. No realizar una auditoría de usabilidad web

Una web no debería considerarse terminada el día de su publicación. Los usuarios cambian, aparecen nuevos dispositivos, se añaden contenidos y funcionalidades y algunas decisiones que inicialmente funcionaban pueden dejar de hacerlo.

Por eso, realizar periódicamente una auditoría de usabilidad web permite identificar problemas que pueden pasar desapercibidos en el trabajo diario.

Una auditoría puede analizar aspectos como la navegación, arquitectura de la información, formularios, versión móvil, velocidad, accesibilidad, llamadas a la acción, legibilidad y facilidad para completar los principales objetivos de la página.

Por ejemplo, si una landing recibe miles de visitas pero apenas genera contactos, antes de aumentar la inversión publicitaria conviene comprobar qué sucede dentro de ella.

¿Cómo saber si tu web tiene problemas de usabilidad?

Hay una pregunta especialmente útil: ¿puede un usuario que entra por primera vez entender rápidamente dónde está, qué puede hacer y cómo conseguir lo que busca?

Para comprobarlo, puedes revisar cuestiones como estas:

  • ¿Las principales secciones son fáciles de encontrar?
  • ¿Los botones explican claramente qué ocurre al pulsarlos?
  • ¿La página funciona correctamente desde el móvil?
  • ¿Los formularios solicitan únicamente la información necesaria?
  • ¿Los textos pueden leerse fácilmente?
  • ¿Los mensajes de error indican cómo solucionar el problema?
  • ¿Los elementos interactivos son fáciles de identificar?
  • ¿Una persona puede completar las acciones principales sin ayuda?

Si varias respuestas son negativas, probablemente exista margen de mejora… Esto es tan claro como las encuestas de la Super Pop.

Mejorar la usabilidad web es eliminar obstáculos

La usabilidad web no consiste en añadir más elementos, animaciones o funcionalidades. Muchas veces ocurre exactamente lo contrario: mejorar significa eliminar todo aquello que dificulta que el usuario alcance su objetivo.

Simplificar un menú, reducir un formulario, mejorar un texto, hacer más visible un botón o reorganizar una página pueden parecer pequeños cambios, pero tienen un impacto directo sobre la experiencia.

Google recomienda crear páginas pensando principalmente en las personas y no en introducir elementos únicamente para intentar mejorar el posicionamiento. El SEO puede ayudar a los buscadores a comprender el contenido, pero debe aplicarse sobre contenidos útiles y pensados para los usuarios.

Por eso, analizar cómo interactúan las personas con una página debería formar parte de cualquier estrategia digital.

Y cuando los problemas afectan a diferentes áreas de la web, contar con una agencia de usabilidad web como Visual Publinet, puede ayudar a identificar las fricciones, priorizar mejoras y convertir los datos de comportamiento en decisiones concretas.